El nuevo gobierno municipal
A partir de entonces se dividieron ambos pueblos, llevando cada uno la denominación que hoy tienen. Se nombró para Breña Baja un Alcalde pedáneo y Alguacil ejecutor, como los tenía Breña Alta y con iguales facultades y atribuciones.
El reparto del Pósito
Surgió, con esta división, el problema de lo que debía hacerse con el Pósito, que había sido fundado por los vecinos de ambas localidades para repartir grano en tiempo de sementera a los labradores pobres, y en tiempos de necesidad a todos los vecinos sin excepción.
El Magistrado de la isla dispuso que se dividiese el caudal de este establecimiento por la mitad entre ambos pueblos, y de este modo quedó zanjada la dificultad a satisfacción de todos.
De ermita a parroquia: la iglesia de San José
En un principio, la Iglesia de San José fue una simple ermita anexa al curato de San Pedro de Breña Alta, cabeza eclesiástica del lugar, y su fundación se remonta al año 1548.
La lejanía de la Iglesia de San Pedro de Buenavista hizo que, desde su fundación, la ermita de San José adquiriera funciones de parroquia. Tenía un capellán que acudía los domingos y días de fiesta a dar misa. Los vecinos solo acudían a la Iglesia de San Pedro de Buenavista para bautizar a sus hijos o contraer matrimonio, de la misma forma que lo hacían en la parroquia de El Salvador en Santa Cruz de La Palma.
La creación de la parroquia (1637)
Esta situación perduró hasta que en 1637 se dio autorización para que la antigua Ermita de San José se erigiera en iglesia parroquial. Los vecinos de Breña Baja presentaron una petición ante el obispo en la que exponían los grandes inconvenientes que experimentaban por estar tan apartados y distantes de la Iglesia de San Pedro de Buenavista.
Las razones alegadas para la creación de la nueva parroquia fueron:
- El aumento del vecindario, donde había tanto o más que en Breña Alta.
- La división del pósito y el carácter disperso del poblamiento.
- La necesidad de sacramentar y atender debidamente a los enfermos moribundos.
- Las dificultades para llevar a enterrar a los cadáveres y a los niños a bautizar a la Iglesia de San Pedro.
El sustento de la nueva iglesia
La iglesia de Breña Baja, cuya renta era la más pobre de la isla, se sustentaba principalmente de las limosnas que se pedían por las eras y lagares, que solían estar de acuerdo con las cosechas de cada año.

